Con el nuevo año a la vuelta de la esquina todos, en mayor o menor medida, comenzamos a pensar en todos aquellos propósitos, objetivos y metas que queremos lograr.

Pero hay una gran diferencia entre establecer metas y lograr metas. ¿Quieres saber cuál es?

Decir que quieres ganar una cierta cantidad de dinero, perder algo de peso o emprender tu propio negocio en internet es simplemente una esperanza, un deseo.

Imagina esta situación…

Un amigo te dice: “Voy a dar mi primera charla en el evento más importante del año. Estoy nervioso, pero creo que puedo hacerlo.”

Tú respondes: “¡Es fantástico, por supuesto que puedes hacerlo!”

Tu amigo te dice: “¿Te gustaría participar?”

Y tú contestas: “¿Estás bromeando? ¿Sabes lo difícil que es hablar en público ante tantas personas?” No es algo que todo el mundo puede hacer.

Aunque deseas hacerlo porque sabes que es una gran oportunidad para darte a conocer, ganar visibilidad y llegar a más posibles clientes, sonríes y rechazas su invitación educadamente.

Pero en fondo tú sabes que la verdadera razón es porque tienes miedo: miedo a no ser capaz, a hacerlo mal, a no estar a la altura, a sentirte como un impostor,…

Es cierto, hablar en público no es para todo el mundo y hay que ser realista con lo que uno tiene y es capaz de hacer o no, pero es curioso lo frecuente que creemos que otras personas son más capaces que nosotros de hacer o lograr algo.

Esto tiene mucho que ver con nuestra mentalidad emprendedora, lo que pensamos acerca de nosotros mismos y lo que creemos que es posible o no para nosotros.

Todo el mundo quiere tener éxito en cualquier actividad que emprenda pero no todo el mundo está dispuesto a comprometerse con el proceso agotador que requiere lograr ese éxito deseado.

Buscan una fórmula mágica que les ayude a lograr sus metas y sueños más importantes sin tener que dedicar el mínimo esfuerzo.

Cualquier meta implica un cambio y no todos están dispuestos a cambiar.

quien-quiere-cambiar

De está forma, son muchas las personas que, ante una meta, renuncian después de un primer intento fallido. Se conforman con lo que tienen en lugar de esforzarse y trabajar para lograr esa meta.

Y es precisamente aquí donde radica la diferencia entre establecer metas y lograr metas. Ambos procesos son importantes, pero establecer metas por sí solo no es suficiente. Aunque innumerables estudios demuestran la eficacia de escribir tus objetivos, anotarlas en un pedazo de papel y nunca hacer nada es una pérdida tiempo.

Por este motivo quiero compartir el proceso que llevo a cabo al final de cada año. Porque, para mí, nada ha cambiado mi vida más que aprender a establecer metas y luego trabajar con foco para alcanzarlas.

Las 3 fases para lograr cualquier meta más fácilmente

El camino para lograr metas pasa por 3 fases:

  • Querer
  • Saber
  • Hacer

#1. QUERER: Claridad sobre qué quieres conseguir

La primera parte del proceso tener muy claro qué es exactamente lo que deseas, en tu negocio y en tu vida. Muchas veces no conseguimos lo que deseamos porque no estamos complemente seguros de qué queremos.

Por ejemplo, “querer perder peso” o “ganar más dinero el próximo año”, aunque es un buen comienzo y es mejor que nada, no es una meta clara y especifica y sigue siendo sólo un deseo.

¿Cuánto dinero quieres ganar? 
¿Cómo te sentirás cuando logres tu meta? 
¿Por qué quieres ganar más dinero? 
¿Cuál es el plazo para alcanzar este objetivo?

Tendrás que responder a las 5 cuestiones inevitables: qué, dónde, cuándo, por qué, y cómo para ayudarte a tener claridad sobre tus objetivos.

Ten en cuenta que si el resultado final que quieres conseguir es difuso, los pasos que debes dar para lograrlo también lo serán.

#2. SABER: Un plan de acción para lograr tus metas

Saber qué quieres es el inicio del camino a seguir. Si además esas metas te sitúan más cerca de tu Visión (la vida y el negocio que quieres) tu motivación se mantendrá a tope, pero será la acción la única que dará vida a cada objetivo.

Por este motivo una vez que la niebla sobre qué quieres se ha disipado el siguiente paso para aumentar las posibilidades de lograr tus metas será saber cómo llegar hasta ella. Un buen comienzo es diseñar un plan con todo lo que es necesario hacer y los pasos que se requieren dar para lograr esa meta.

Además, cuando tienes un plan de acción que te indique los pasos a seguir, también te ayudará a saber qué habilidades necesitas aprender, desarrollar o potenciar para avanzar.

#3. HACER: Convierte la acción en un hábito

La acción es el último eslabón para lograr una meta, y en demasiadas ocasiones, la más difícil.

Perseguir una meta puede provocar emociones como el miedo, la incertidumbre y la duda. Es cuando el dialogo interno “apaga sueños” comienza a rondar en nuestras cabezas: ¿Puedo hacerlo? ¿Puedo conseguirlo? ¿Seré capaz?

Estamos tan acostumbrados a escuchar esta vocecita que ni siquiera nos damos cuenta de que, con frecuencia, es la causa de que no alcancemos nuestros objetivos.

Sin embargo, que las cosas sucedan depende únicamente de nosotros.

Por eso es tan importante ACTUAR (en mayúsculas) y convertir esa acción en un hábito.

Recuerda que los hábitos positivos son una de las claves del éxito.

Si haces algo todos los días llega un momento en el que ni siquiera piensas en cómo hacerlo porque se ha convertido en un hábito.

Por eso, ahora que has elegido una meta y sabes qué debes hacer para lograrlo, encuentra algo que puedas hacer todos los días para llegar a ella y hazlo.

¿Quieres convertir este año en tu mejor año? Ahora te toca a ti.

Antes de establecer nuevas metas y planes, también es necesario dedicar un tiempo a reflexionar. Porque además de mirar hacia adelante en tu negocio y en tu vida es igual de importante mirar hacia atrás y preguntarse:

  • ¿Qué he logrado?
  • ¿De qué estoy más orgulloso en mi negocio este año? ¿Y en mi vida?
  • ¿Qué aprendizaje me llevo de los errores? ¿Y de mis éxitos?
  • ¿Qué estoy dispuesto ha dejar atrás en el 2016? ¿Qué me llevo al 2017?
Con frecuencia somos demasiado críticos con nosotros mismos y nada de lo que hacemos nos parece suficiente. Por eso es importante hacer está reflexión.

Por esta razón vuelves a tener disponible la hoja de ruta que tanto gustó el año pasado y que te puede ser útil ahora que estás planificando el año nuevo.

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Recuerda que no importa si fue mucho o poco lo que conseguiste o si tus metas o logros fueron grandes o pequeños.
Lo verdaderamente importante es dedicar un tiempo a asimilar tu progreso, reflexionar sobre las lecciones aprendidas, reconocer qué has conseguido y dejar atrás aquello que no funciona, limita tu crecimiento y te impide avanzar (aquello que ya no esté alineado con quien eres en este momento o quieres ser en el futuro).

Y tú, ¿cómo quieres que sea 2017?

Virginia Jimenez
Consultora de Marketing y especialista en Negocios Online. Con mi trabajo ayudo tanto a emprendedores digitales como a profesionales del conocimiento preocupados por su falta de ventas en Internet a convertir cliente ideales en clientes finales gracias a un modelo de negocio que permite generar ingresos constantes y poder así disfrutar de más tiempo, más libertad y menos estrés.

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