Con el cambio de año tenemos una fantástica oportunidad de hacer balance del año que termina para repasar a conciencia lo que funcionó, lo que no y si hemos conseguido lograr las metas empresariales que nos propusimos a principios de año.

Y también es el momento idóneo para sacar conclusiones, tomar decisiones y planificar los objetivos de tu negocio para los próximos meses y conseguir que en 2018 las cosas funcionen un poco mejor.

¿Quieres saber cómo lo hago yo para conseguir avanzar hacia mis metas?

El comienzo de un nuevo año viene siempre acompañado de esa increíble sensación de que todo es posible; no tienes razones para pensar lo contrario. Las posibilidades son infinitas y te sientes preparado para afrontar cualquier reto.

Piensas en todo lo que quieres conseguir, en las metas que quieres lograr llenando tu cabeza de buenos propósitos mientras planeas todo aquello de tu negocio que no está como querrías y vas a cambiar. 

No hay nada ni nadie que te diga que no puedes lograr todo lo que te propongas.

No hay nada ni nadie que demuestre que no puedes hacer que las cosas sucedan.

No hay nada ni nadie que se interponga en el camino hacia tus metas.

Pero después de años de experiencia sabes que la vida es impredecible, que es un poco más complicada de lo que imaginabas y que nada resulta tan fácil de conseguir.

Porque los buenos propósitos y los grandes planes no sirven de mucho si se quedan solo en eso.

Decir que quieres ganar una cierta cantidad de dinero, conseguir x clientes o crear un infoproducto es simplemente una esperanza, un sueño, un deseo.

Imagina esta situación…

Un amigo te dice: “Voy a dar mi primera charla en el evento más importante del año. Estoy nervioso, pero creo que puedo hacerlo.”

Tú respondes: “¡Es fantástico, por supuesto que puedes hacerlo!”

Tu amigo te dice: “¿Te gustaría participar?”

Y tú contestas: “¿Estás bromeando? ¿Sabes lo difícil que es hablar en público ante tantas personas?” No es algo que todo el mundo puede hacer.

Aunque es un sueño para ti y deseas hacerlo porque sabes que es una gran oportunidad para darte a conocer, ganar visibilidad y llegar a más posibles clientes, sonríes y rechazas su invitación educadamente.

Pero en el fondo sabes que la verdadera razón que te impide dar el paso es porque tienes miedo: miedo a no ser capaz, a hacerlo mal, a no estar a la altura, a sentirte como un impostor,…

Es cierto, hablar en público no es para todo el mundo y hay que ser realista con lo que uno tiene y es capaz de hacer o no, pero es curioso lo frecuente que creemos cómo otras personas son más capaces que nosotros de hacer o lograr algo y subestimamos nuestro propio potencial y capacidad.

Esto tiene mucho que ver con nuestra mentalidad emprendedora, con lo que pensamos acerca de nosotros mismos y lo que creemos que podemos o no hacer o conseguir.

Estarás conmigo en que si nos proponemos lograr una meta es porque queremos llegar a ella satisfechos, contentos y felices por el hito conseguido. Sin embargo, no todo el mundo está dispuesto a comprometerse con el proceso agotador que requiere lograr esa meta.

Seamos sinceros.

Cualquier objetivo implica un cambio… y no todo el mundo está dispuesto a cambiar (pagar el precio).

En su lugar buscan una fórmula mágica que les ayude a lograr sus objetivos sin dedicar un mínimo esfuerzo.

quien-quiere-cambiar

Es por esto que, ante un objetivo, ni siquiera lo intentan o renuncian a ella después de un primer intento fallido. Se conforman con lo que tienen en lugar de esforzarse y trabajar para lograr las metas que se han propuesto.

Y es precisamente aquí donde radica la diferencia entre establecer metas y lograr metas.

Ambos procesos son importantes, pero si no quieres que pase lo mismo de siempre, tienes que hacer algo diferente a lo de siempre.

Dicho todo esto, según mi experiencia, hay 3 ingredientes clave para lograr cualquier meta que no deben faltar en tu planificación.

Los 3 ingredientes para planificar y lograr tus metas empresariales más fácilmente

Ahora que comienza un nuevo año y tenemos la oportunidad de cambiar todo aquello que no funciona como quisiéramos, quiero traerte los 3 ingredientes clave que, según mi experiencia, son los que te ayudarán a hacer aquello que realmente quieres hacer para lograr tus metas.

#1. CLARIDAD: Saber qué quieres conseguir

Todo empieza aquí. Con una visión clara de hacía donde vas (Visión) y hacia dónde quieres dirigir tus pasos.

El camino emprendedor está lleno de altibajos y clarificar cuál es tu porqué, tu propósito, la razón para levantarte por la mañana,…, es una parte fundamental para mantenerte motivado durante el trayecto, que tu negocio esté alineado con tus verdaderos objetivos (profesionales y personales) y trabajar cada día en la dirección adecuada para lograr tus metas.

Es por esto que necesitas conocer tus prioridades para avanzar de verdad en lo importante, en lo que te va a dar resultados.

Porque la realidad es que, la mayoría de las ocasiones, no conseguimos lo que deseamos porque no estamos complemente seguros de qué queremos. Pero cuando tienes claras tus prioridades (en tu negocio y en tu vida) puedes centrarte en los objetivos importantes en cada momento y conseguir mejores resultados de forma más sencilla.

Por ejemplo, si quieres “ganar más dinero el próximo año”, aunque es un buen comienzo y es mejor que nada, no es una meta clara y especifica y sigue siendo sólo un deseo. Tus metas tienen que dar respuesta a estas 5 cuestiones:

¿Qué quiero lograr específicamente?
¿Cuánto dinero más quiero ganar?
¿Cómo puedo conseguir ganar más dinero?
¿Por qué quiero ganar más dinero?
¿En cuanto tiempo quiero alcanzar este objetivo?

Estas 5 cuestiones ineludibles (qué, dónde, cómo, por qué y cuándo) te ayudan a conseguir claridad sobre tus objetivos.

Ten en cuenta que si el resultado final que quieres conseguir es difuso, los pasos que debes dar para lograrlo también lo serán y puede que acabes abandonando, perdido o en un lugar diferente del que querías.

Cuando tienes claridad sobre tus metas (de negocio y personales) estás filtrando tus decisiones y diciendo sí o no a determinadas propuestas, clientes, acciones, estrategias, etc. porque estarás tomando decisiones teniendo en cuenta si lo que vas ha hacer te acerca o aleja de tus objetivos.

#2. FOCO: Una hoja de ruta para lograr tus metas

Dispersión.

El mal mayor de muchos emprendedores que nos hace perder el control, postergar y sentirnos dominados por el caos.

En lugar de enfocarnos en las prioridades más importantes de nuestros negocios, solemos dedicar demasiado tiempo a cuestiones que no nos llevan a ningún lado: responder emails, resolver problemas de otras personas, redes sociales, ir apagando fuegos… y un largo etcétera.

¿Te suena?

No se trata de hacer más, sino de saber priorizar para sacar mayor partido a tu tiempo y energía.

Dónde pones el foco, pones tu energía, y ahí es donde las cosas suceden.

Por eso, una vez tienes claro qué objetivos quieres conseguir, es el momento de pensar en cómo vas a conseguirlos. Te ayudará establecer un plan de acción alienado con tu visión y objetivos que contenga todo lo que es necesario hacer y los pasos que se requieren dar para pasar del punto en el que estás al punto al que quieres llegar.

Además, tener una hoja de ruta con los pasos a seguir, también te servirá para tomar mejores decisiones, priorizar, enfocarte en lo que te llevará a lograr tus metas y saber qué habilidades necesitas aprender, desarrollar o potenciar para avanzar.

#3. ACCIÓN: Convierte la acción en un hábito

Saber qué quieres es el inicio del camino a seguir. Si además trazas la ruta que te sitúe más cerca de aquello que quieres conseguir, ya tienes la mitad del trabajo hecho. Sin embargo, es la acción la única que dará vida a cada objetivo.

La acción es el último eslabón para lograr una meta y, en demasiadas ocasiones, la más difícil (y olvidada). Pero tomar acción en la dirección que te has marcado, revisando periódicamente si estás teniendo resultados, es la única manera de avanzar y lograr tus metas.

Que las cosas sucedan depende únicamente de ti.

Por eso es tan importante ACTUAR y convertir esa acción en un hábito.

Recuerda que los hábitos positivos son necesarios para hacer que los cambios sean duraderos y una de las claves de lograr metas. Si haces algo todos los días llega un momento en el que ni siquiera piensas en cómo hacerlo porque se ha convertido en un hábito.

Y conforme vayas avanzando, evalúa el resultado de tus acciones. Esto te ayudará a confirmar que vas por el camino que quieres, si necesitas rectificar o incluso añadir nuevas acciones a tu Plan. Es así como, poco a poco, vas avanzando en lo que es importante y por tanto, consiguiendo tus objetivos.

¿Quieres planificar tus próximos 12 meses de forma efectiva?

Tener preparado un Plan de Acción que marque el camino a seguir para lograr cualquier meta es como iniciar un viaje y tener una hoja de ruta que te indica cómo llegar a tu destino. No se trata simplemente de tener un objetivo y marcarlo en un calendario, sino de saber en qué te vas a enfocar y dar cada paso con la seguridad (y tranquilidad) de que vas por el camino que quieres.
Por esta razón vuelves a tener disponible la hoja de ruta que tanto gustó el año pasado y que te va a ayudar a hacer balance de año que termina, llegar a conclusiones claras y planificar los próximos 12 meses de manera más sencilla, más fácil y menos complicada para alcanzar aquello que te propongas (a nivel de negocio y personal).
Es el proceso que yo misma utilizo y llevo a cabo cada año. Hacerlo me aporta tranquilidad porqué así sé en que voy a concentrar mis esfuerzos en los próximos meses, tengo muy claras mis prioridades y puedo organizarme mejor.

Descarga aquí "Tu Brújula para los próximos 12 meses"

Recuerda que no importa si es mucho o poco lo que consigues o si tus metas o logros son grandes o pequeños. Mide siempre tu éxito por todo lo que ya has logrado y no por todo lo que aún no has conseguido.
Lo verdaderamente importante es dedicar un tiempo a asimilar tu progreso, reflexionar sobre las lecciones aprendidas, reconocer qué has conseguido y dejar atrás aquello que no funciona, limita tu crecimiento y te impide avanzar (aquello que ya no esté alineado con quien eres en este momento o quieres ser en el futuro).

Y tú, ¿has definido ya tu plan de acción para el nuevo año?

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Virginia Jimenez
Consultora de Marketing especialista en Negocios Online. Con mi trabajo ayudo a emprendedores digitales lifestyle preocupados por su falta de ventas en Internet a implementar sistemas y estrategias más eficaces que les ayuden a conseguir mejores clientes e incrementar sus beneficios mientras disfrutan de su tiempo y su libertad.

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