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Te encanta tu trabajo y lo que haces sin embargo, cuando trabajas con determinados tipos de clientes acabas agotado y exhausto porque sientes que roban la energía.

Es un gran desafío.

Estarás conmigo en que, como emprendedores digitales, sacar adelante un negocio lleva tiempo, mucho tiempo… trabajo y esfuerzo.

Entonces,

¿Por qué pasar tu valioso tiempo con esta clase de clientes que no valora y aprecia tu trabajo?

Frecuentemente no vemos tentados a decir sí a cada nueva oportunidad de trabajar con un cliente que se presenta. A veces incluso, vamos en contra de nuestro instinto y aceptamos clientes que sabemos de antemano van a causarnos grandes quebraderos de cabeza.

Cuando llevas tiempo con tu negocio en marcha llega un momento en el que tomas consciencia de que existen dos tipos de clientes: aquellos con los que te encanta trabajar y sacan lo mejor de ti y otros que, aunque te cueste reconocerlo, preferirías no haber aceptado.

Cuando trabajas con un cliente “menos ideal” lo primero que piensas es que seguramente mejore con el tiempo, no puede ser siempre así siempre.

Desafortunadamente la realidad es otra.

Luego te aferras a la idea de que vas a perder estabilidad en tus ingresos, sientes que estás fracasando, incluso te sientes culpable pensando que, en realidad, la culpa es tuya, que eres demasiado exigente o que no sabes tratar a tus clientes.

Afortunadamente la realidad es otra.

Así que, en mi opinión, puedes hacer una de estas dos cosas:

  1. Seguir aceptando este tipo de clientes porque, al fin y al cabo, son los que te están generando ingresos aunque te roben tiempo y energía.
  2. Liberarte de estos clientes ¡de una vez!

Cuando abres los ojos a esta gran revelación, te das cuenta que encontrar a un cliente que se ajuste a tu estilo, flujo de trabajo y que vaya a sacar lo mejor de ti es lo más importante para mantenerte sano y continuar disfrutando de tu negocio.

Clientes hay miles en el mundo y lo más probable es que la mayoría sean excelentes personas con unas cualidades increíbles, sin embargo, esto no significa que sean perfectos y adecuados para ti.

Debes tomar una decisión y decir adiós a los clientes problemáticos.

¿Qué tipos de clientes que no merecen tu tiempo y energía?

Vamos a identificar 7 de los múltiples y variados tipos de clientes que son tóxicos para tu negocio y para ti principalmente y que es mejor dejar marchar.

#1. El que se queja por todo

Es imposible de convencer o persuadir.

Nada de lo que hagas estará bien.

Vive en una insatisfacción continua.

Da igual la cantidad de información o argumentos que le des.

Tampoco tendrá en cuenta los resultados positivos conseguidos por otros clientes y aún menos los beneficios que logrará trabajando contigo.

Todo lo que hagas se transformará en una queja o crítica constante hacia tu trabajo.

Se aferra a sus viejas creencias y saber hacer y nunca nada será lo suficientemente bueno.

#2. El que se desanima constantemente

En su vida todo va mal y todo sale mal.

Es una víctima de las circunstancias y todo le pasa a él.

Ha hecho de la queja y las lamentaciones su lenguaje universal.

Quiere ser el centro de tu atención para sentirse importante y cree que tú eres la única persona que puede solucionar su malestar y mala suerte definitivamente.

Lo peor de todo es que su negatividad es contagiosa y hará que tus niveles de energía desciendan vertiginosamente.

#3. El que te hace perder el tiempo

Al principio pensarás que es el cliente perfecto.

Adora lo que haces, alaba tu labor y parece que tiene claro lo que que quiere pero… casi sin darte cuenta empezará a cambiar de opinión.

Lo que un día le parece perfecto y adecuado, al instante prefiere lo contrario.

Al final te das cuenta que lo que quiere es tu tiempo y una solución hecha a medida que irá modificando según sus necesidades vayan variando.

No es claro ni transparente desde el principio y lo único que hace es marearte.

#4. El que busca la oferta y regatea tus precios

Siempre habrá personas que piensen que tus precios son demasiado caros y se irán sin más.

Sin embargo, este tipo de cliente tratará de negociar contigo.

Su objetivo es obtener la mejor oferta, así que probablemente trate de regatear tus precios.

Dicho esto, si no te consideras un profesional “low-cost” dispuesto a competir por precio, mejor evitarlo porque en realidad no te valora.

Si tu posicionamiento en el mercado y el mensaje que transmites es claro, no deberías tener que convencer a nadie de que tus precios son adecuados a tu oferta.

#5. El que quiere todo gratis

Este tipo de cliente es exigente y con un alto coste de mantenimiento.

Su característica más importante es que su principal objetivo es encontrar la forma de obtener los mismos resultados de forma gratuita.

Es mejor mantener alejado a este tipo de clientes, de lo contrario se convertirán en tu peor pesadilla.

Una cosa es superar las expectativas de un cliente dandole más de lo que ofreces y otra muy diferente invertir tiempo, recursos y esfuerzo extra a cambio de nada.

#6. El que se olvida que tienes una vida

Con este cliente se hace imprescindible establecer unos límites.

Porque no parará.

Agotará todas las formas posibles de contactar contigo, por teléfono, por correo, cualquier día y a cualquier hora.

Sin respetar tu tiempo ni tu vida.

Cada pensamiento, idea, duda o pregunta te la comunicará lo antes posible.

Además es impaciente y exigente con el tiempo de respuesta.

Si no estableces límites y se los das a conocer ¿por que va pensar que está haciendo algo mal?

#7. El que no colabora

Es una pérdida de tiempo esperar que este cliente haga su parte del trabajo, sea activo o colabore de alguna manera.

Nunca lo hará.

Incluso aunque sea imprescindible para que tú puedas continuar con el tuyo.

Espera que la magia surja.

Quiere resultados y lo quiere ya… sin tener que hacer nada.

Piensa que con tu oferta va a resolver todos sus problemas sin poner de su parte, sin implicarse.

¿Qué puedes hacer para liberarte de este tipo de clientes?

La primera prioridad que debes tener es tu propia felicidad y la salud de tu negocio.

En la mayoría de las ocasiones, la raíz del problema de atraer y trabajar con este tipo de clientes “incomodos” es una pobre o inexistente definición de la identidad de tu cliente ideal.

Esta es una de las cuestiones más importantes que inciden directamente en el desarrollo y crecimiento de tu negocio.

De ello depende tu posicionamiento, mensaje y estrategias.

Aún así, clientes como estos son capaces de saltarse todos los filtros y tendrás que tomar medidas.

Tener una mala experiencia con un cliente puede ser una coincidencia o simplemente un mal día.

No obstante, si se repite en el tiempo, todas las alarmas deben saltar para poder manejar la situación cuanto antes:

  1. Reconoce que se trata de una relación poco saludable. Confía en tu instinto.
  2. Habla con otros profesionales, colegas o mentor (si lo tienes) acerca de tu situación para obtener una perspectiva objetiva y diferente.
  3. Date permiso para poner límites en tu negocio y estar dispuesto a cumplir esos límites cuando sea necesario.
  4. En última instancia, déjalo marchar.

Si actualmente tienes entre tus clientes cualquiera de los anteriores u otros diferentes y quieres evitarlos a toda costa, lo mejor es que establezcas los límites en tus servicios desde el primer momento.

¿Qué es lo que necesitas de tus clientes con el fin de trabajar con ellos?
¿Tienes alguna historia con alguno de estos tipos de clientes? ¿Cómo te hace sentir tener que lidiar con ellos?

 

Virginia Jimenez
Asesora de Negocios Digitales. Trabajo con emprendedores digitales y profesionales de servicios que quieren dar un nuevo impulso a su negocio online y transformarlo en una empresa rentable. Con mi Programa [RE]ACTIVA TU NEGOCIO consiguen una estrategia planificada que les ayuda a ganar visibilidad en Internet para atraer más y mejores clientes a sus servicios y lograr la estabilidad económica que buscan.

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